El día de San Valentín genera una extraña nube de feromonas, hormonas y en particular de romance al cual muchos somos alérgicos por tal o cual razón. Ya sea por decepciones amorosas o por que simplemente somos haters de éste tipo de días. Para esas personas les traigo su starter pack para que se tiren a su cama, se envuelvan en las cobijas y no salgan, a menos claro que sea para comprar un barril de helado de chocolate.

Una de las acepciones más bellas que tiene el cine es que sirve como medicina para el mal de amores y claro, funciona de maravilla como terapia. Aquí las 5 películas que debes ver para este 14 de febrero, si es que eres soltero:

5. 500 días con ellas

Tom conoce a Summer, la bella nueva secretaria de su jefe recién llegada de Michigan. Aunque parece que está fuera de su alcance, Tom pronto descubre que tiene muchas cosas en común con ella. Para el día 32 de conocerla, Tom está enamorado sin remedio, viviendo en el mundo feliz y fantástico que ha creado con la Summer que vive en su mente. Pero a medida que pasan los días su situación sentimental se irá complicando cada vez más.

Sin duda una película con la que muchos se sentirán identificados, sin embargo vale la pena verla más de una vez, ya que ésta cinta la entiendes de una manera u otra dependiendo de tu estado sentimental.

4. Blue Valentine

¿Quién no ha estado enamorado? ¿Quién no ha sufrido una decepción? ¿Quién no se ha preguntado, más de una vez, cómo pudo llegar a esa situación, aún sabiendo que la otra persona era, posiblemente, el amor de su vida?

Si has podido responder “¡Yo!” a todas las preguntas, enhorabuena. Si no es así… Blue Valentine Triste San Valentín no sólo te ayudará a recordar los momentos más felices y más tristes de tu vida, sino que te removerá por dentro como si te hubiesen dado un puñetazo directamente en la boca del estómago. Pero vale la pena, sin duda.

Dean (Ryan Goslin) es un joven sin estudios que trabaja en una empresa de mudanzas. Cindy (Michelle Williams) es una universitaria estirada. Un día, sus vidas se cruzarán en un geriátrico, y Dean reconocerá a la mujer de sus sueños en Cindy… pero ella no lo verá así. Al menos, al inicio. Porque acabarán enamorándose pero, como ocurre a cualquier pareja, la crisis, años después, acechará sin compasión.

Blue Valentine es una gran historia de amor y una gran historia de desamor; de cómo la rutina y la falta de ilusión pueden romper lo que parecía idílico

La cinta nos regala una visión agridulce de la vida cotidiana que no se encuentra fácilmente en la gran pantalla. Un regalo para vista y oídos… aunque nos deje con lágrimas en los ojos.

3. Her

La película nos sitúa en un futuro no  muy lejano donde vive Theodore (Joaquin Phoenix), un hombre solitario que trabaja como escritor y que está pasando por las últimas etapas de un traumático divorcio. La vida de Theodore no es demasiado emocionante, cuando no está trabajando se pasa las horas jugando a videojuegos y, de vez en cuando, sale con sus amigos. Pero todo va a cambiar cuando el escritor decide adquirir un nuevo sistema opertavio para su teléfono y su ordenador, y este sistema tiene como nombre “Samantha” (voz de Scarlett Johansson).

Samantha es un nuevo modelo de inteligencia artificial y a Theodore le gusta desde el primer momento: su voz es sexy y bonita, sabe escuchar, da buenos consejos y su función es satisfacer los deseos de su dueño. Cada vez pasan más tiempo juntos y lo que Theodore no podía imaginarse es que Samantha y él acabarían enamorándose el uno del otro, pero Samantha no es una persona, sino un robot, lo que sume a Theodore en una extraña sensación de júbilo y dudas.

Sin duda una extraordinaria película que nos dejará con un sabor amargo en la boca y que nos pone a reflexionar sobre las relaciones digitales actuales.

2. Annie Hall

Una obra maestra del cine donde Woody Allen demostró al público que sus películas podían rebasar los territorios de la comedia para desentrañar la verdadera naturaleza del amor. ¿Quién no ha revivido nunca los momentos clave de una relación fallida solo para darse cuenta que hasta los instantes de amargura se han convertido en un tesoro?

Alvy Singer (Woody Allen), un cómico neoyorquino, en tratamiento psicoanalítico, divorciado en dos ocasiones y reacio a comprometerse, conoce a Annie Hall (Diane Keaton), una joven originaria de Wisconsin, aspirante a cantante, y de personalidad insegura. Pronto comienzan una relación marcada por el enamoramiento, la intimidad, la convivencia, la ruptura y el reencuentro. Autopsia de una relación sentimental y profunda reflexión en clave cómica sobre la naturaleza de las relaciones personales.

Excelente película de Woody Allen que significó un giro en su carrera cinematográfica, hasta ese momento marcada por obras de mayor carácter cómico y un contenido y estructura menos elaborado.

  1. Eternal sunshine of the spotless mind

Si tuvieras la posibilidad de borrar de tus recuerdos a una persona que por algún motivo ya no puede o debe estar en tu vida ¿lo harías? En 2004, el director Michel Gondry y el guionista Charlie Kaufman ganaron un premio de La Academia gracias al impecable trabajo que realizaron al escribir Eterno resplandor de una mente sin recuerdos. En esta cinta la premisa ficcional es opacada por el alto contenido emocional que se desprende de las actuaciones memorables de todo el elenco.

Sin cursilerías ni sermones fáciles ni diálogos empalagosos, nos hace patente que el amor entre dos personas es algo que puede escapar a cualquier intento de explicación lógica o racional, y obedece más a impulsos guiados por nuestro subconsciente y que no necesariamente son coherentes. Así es como la atracción mutua que sienten Joel (un extraordinario Jim Carrey) y Clementine (una irreconocible Kate Winslet) sobrevive aún al proceso de destrucción neuronal, llevado a cabo bajo un avanzado sistema científico.
Quizá para algunos la cinta se vuelve (irónicamente) demasiado cerebral en su ejecución, pero es justo lo que la convierte en un juego paradójico, pues es una representación sistemática de lo atropelladas que pueden ser las relaciones amorosas en las que, sin importar el orden o estructura que se intente imponer sobre ellas, lo cierto es que la anarquía sentimental siempre saldrá a flote. Simple: El corazón siempre gana a la razón.

Recordemos que no todo en ésta vida es el amor de pareja, está el aún más importante amor de nuestra familia, nuestros amigos y sobre todas las cosas: el amor a uno mismo. El Día de San Valentín es solo una fecha en el calendario; el amor a nuestros seres queridos hay que expresarlo cada día de nuestra existencia… sin empalagar, por favor.

 

 

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