Existen incontables películas que exploran las relaciones entre padres e hijos, pero sólo unas cuantas se mantienen firmes en el gusto del público por sus interesantes lecciones de vida. Desde valiosas enseñanzas de igualdad impartidas por Atticus Finch en Matar a un ruiseñor hasta la eterna sabiduría de Mufasa en el Ciclo de la Vida de El rey león.

Los padres, abnegados o injustos, biológicos o adoptivos, heroicos o simplemente humanos, han sido siempre personajes centrales en el cine en distintas épocas y desde miradas diversas. Este domingo, que celebramos una vez más el Día del Padre, te recomendamos algunos títulos que reflejan la relación padre-hijo de manera inolvidable, siempre resaltando la valía y el amor que involucra esta ardua tarea. Personajes entrañables, actores talentosos y directores de primera han generado algunas de las historias más memorables del séptimo arte con un padre como protagonista.

6. La vida es bella (1997)

Una película verdaderamente hermosa y que retrata de una tierna forma la relación de un padre y su hijo. Guido Orefice, interpretado por el mismo Benigni, es un italiano descendiente de judíos. Guido es deportado a un campo de concentración nazi junto a su hijo Josué y su mujer. En ese horrible lugar y con tal de salvar la vida de su familia, le hará creer a su hijo de cinco años que todo se trata de un juego y que pueden ganar un premio si consiguen mil puntos. Se trata de una cinta que todos deberían ver.

5. El Rey León (1994)

El Rey León es la película de un rey tan grande como un Dios, un padre tan exigente y difícil de superar que lleva a su hijo a atemorizarse frente a su legado, para sólo retornar a asumir su misión después de que el mismo rey, en espíritu, así se lo ordena. La historia está basada en la obra Hamlet de William Shakespeare y tiene referencias directas a ésta en momentos como el de la aparición del fantasma del padre para mencionar a su hijo lo que ha ocurrido con su muerte y el diálogo que Scar, ya rey, tiene con Zazú mientras mira una calavera de león.

Mufasa y Simba construyen una relación de respeto reverencial, matizada con algunos momentos de ternura. Desde sus nombres la historia deja el primer mensaje sobre como se construye la relación: Mufasa significa rey, mientras que Simba sólo significa león y es esta situación la que construye el punto nodal de la historia: si bien Simba está predestinado a ser rey, sólo lo logrará cuando se convierta en su padre Mufasa. La escena en la que Simba se asoma al espejo (agua) y observa su cara temerosa e inexperta para después descubrir en ella el rostro altivo y autoritario de su padre, ejemplifica bien que el parecido entre ambos sólo es físico y la figura del padre es una carga pesada para su hijo.

4. Kramer vs Kramer (1972)

Conmovedora película norteamericana la que nos presenta el director Benton, con la que nos retrata  la historia de un atormentado padre, que de pronto se ve abandonado por su esposa, con un hijo pequeño a cuestas, deberá ingeniárselas y prácticamente hacer malabares para poder criar a su vástago, mientras lidia con su trabajo, y además de la desconsiderada madre que regresa tiempo después, a buscar al hijo de vuelta. Cinta demoledoramente exitosa en los Oscar de 1979, aún decentes premios por entonces, la cinta es entrañable, digerible y disfrutable, con actuaciones ciertamente serias y destacables.

La película significaría al fin el codiciado reconocimiento para el intérprete del padre, un joven por esos años Dustin Hoffman, que fracasó en sus tres anteriores nominaciones, pero acabaría en esta oportunidad ganando el primero de sus hasta el momento dos galardones. Asimismo, Meryl Streep ganaría la estatuilla por Mejor Actriz de Reparto, iniciando una seguidilla impresionante de nominaciones, que contrastan con los tres Oscar que ha obtenido hasta ahora, sin que esta sea poca cifra, ni mucho menos. Y, por supuesto, terminaría la cinta alzándose con los reconocimientos a Mejor Película y Mejor Director, para Robert Benton. Una cinta inolvidable en tierras yanquis, que no deja de ser agradable de ver, conmovedora y por momentos enternecedora, es un aceptable jercicio de cine estadounidense, con serios actores, cuando en Norteamérica todavía se hacía cine decente.

3. Matar a un ruiseñor (1963)

Ambientada en la época de la Gran Depresión, la película narra la firme defensa del abogado Atticus Finch a favor de un hombre negro acusado injustamente de violar a una mujer blanca. Entre la población sureña se conoce la injusticia, pero el color de la piel del hombre acusado ya es suficiente motivo para que la justicia del pueblo lo considere culpable.

Atticus Finch sorprenderá a la sociedad haciéndose cargo de un caso que parece perdido debido a los prejuicios raciales existentes. La decisión de Finch de defender al hombre acusado provocará una lista de conflictos con gente de la profesión, pero en cambio le otorgará la admiración de sus dos hijos.

2. Ladrón de Bicicletas (1948)

Se considera a Ladrón de bicicletas como un clásico del neorrealismo italiano. En este bello trabajo de Vittorio De Sica se narra la historia de Antonio, un personaje humilde en la Italia de posguerra, quien sufre el robo de su bicicleta de trabajo, objeto conseguido con grandes sacrificios, perdiendo así sus posibilidades de traer sustento al hogar. Su hijo, un tierno y sensible niño, madura a la fuerza en compañía de su padre, mientras este trata inútilmente de recuperar su bicicleta. Esta historia simple, pan de cada día de la gente pobre, ha sido trabajada magistralmente por De Sica, creando impactos en el espectador, obligándolo a hacerse preguntas y a descifrar las complejas realidades a que se enfrentan los desempleados y los marginados.

Lo logra jugando con aspectos flotantes y dispersos, es decir, con la existencia de probabilidades, de opciones oscilantes, posibles, pero alejadas de los comportamientos esperados. Una bicicleta actúa en la película como elemento de dispersión, que torna una situación clara en un mar de probabilidades e inseguridades. ¿Quién puede teorizar sobre lo absurdo del robo, quién se escapa a sus arbitrariedades? Entre ellas se incluye el que sea tanto justo como injusto y también las actitudes de la  persona misma y sus opciones mentales: Puede ser a la vez víctima, perseguidor y salvador.

  1. The Kid (1921)

El padre no siempre es el que uno engendra, sino el que nos cría. The Kid es el primer largometraje del magnífico cineasta Charles Chaplin. Una verdadera joya del séptimo arte donde, en menos de una hora, Chaplin nos hace oscilar entre la comedia y el drama. Tal vez la maestría del film radique en que, concebida primeramente como una comedia, llega a emocionar al espectador.

A través de una majestuosa narración, se nos cuenta la historia de un bebé abandonado que es encontrado por un vagabundo (Chaplin), quien a partir de ese momento, se hace cargo de él; ambos utilizan (una vez crecido el bebé) las técnicas más antiguas de la estafa con el único objeto de sobrevivir en un frío y crudo mundo que no deja espacio para la solidaridad social. El director retrata la situación de la sociedad de su tiempo. No hay aquí elementos shakesperianos, mas sí un lenguaje cinematográfico, sumamente cuidado y limpio, que esconde una feroz crítica al sistema capitalista. Lo cierto es que la obra guarda cierta relación con la vida personal de Chaplin (recordemos que fue abandonado por su padre), no obstante, la película es más bien una alegoría que sirve para representar una crítica social en una emotiva historia de amor.

 

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