Una noche agridulce se vivió ayer en el Kodak Theater donde se llevó acabo, como cada año,  la octagésima octava entrega de los premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinemátográficas de Hollywood.

A pesar de las rarezas vividas la noche del 28 de febrero, hoy podemos decir que fuimos testigos de varios hechos que jamás en la historia de la Academia se habían vivido: Emmanuel Lubezki se convirtió en el primer cinefotógrafo en conseguir tres estatuillas consecutivas; recordando que hace 3 años se alzó con el premio por Gravity de Alfonso Cuarón, al año siguiente triunfa con Birdman de Alejandro González Iñárritu, repitiendo este año con el realizador mexicano en la visualmente espectacular The Revenant.

El Negro Iñárritu se consagró por segundo año consecutivo como el mejor director de Hollywood, cosa que solo había pasado en 1949 y 1950 con el director estadounidense Joseph L. Mankiewicz por A Letter to Three Wives y All About Eve respectivamente. Anteriormente John Ford logró la misma hazaña por The Grapes of Wrath en 1940 y How Green Was My Valley en 1941; lo que convierte a Iñárritu en el primer director latinoamericano en alcanzar tal logro.

En su discurso, que a pesar de que se le quería censurar, expresó su opinión sobre los prejuicios raciales que se viven hoy en día, quedando ad hoc ante ante la gran polémica de la falta de afroamericanos nominados.

La gran noticia de la noche fue definitivamente el primer triunfo de Leonardo DiCaprio, quien después de 4 nominaciones fallidas por fin se alzó como el mejor actor de Hollywood por su papel interpretado en The Revenant. En su discurso, el interprete invitó a tomar consciencia del cambio climático que se vive hoy en día.

Lubezki e Iñárritu no fueron los únicos latinoamericanos reconocidos durante la noche ya que Chile celebró su primer Oscar con el corto animado Bear Story, mientras que Colombia no pudo festejar con El abrazo de la serpiente, que perdió con la húngara El hijo de Saul (otro film sobre el Holocausto recompensado).

Entre la gran cantidad de sorpresas, Mark Rylance consiguió el premio a mejor actor de reparto por Puente de espías y, si bien su interpretación ya había sido elogiada y recompensada, muchos apostaban a que Sylvester Stallone fuese el triunfador por Creed. Pocos esperaban también el triunfo de Sam Smith con “Writing’s on the Wall”, el tema de 007: Spectre. Otro resultado inesperado fue en el rubro de efectos visuales, donde la modesta Ex Machina superó a la campeona de la taquilla, Star Wars: El despertar de la fuerza.

Mad Max: Furia en el camino, fue otra de las grandes sorpresas ya que se alzó como la máxima ganadora obteniendo seis premios en categorías técnicas como Mejor Vestuario, Maquillaje, Diseño de producción, Edición sonora y Mezcla de Sonido, quedándose con las ganas de los premios importantes. Aún así, duplicó a su más inmediata perseguidora: Revenant.

La cinta Intensamente fue la ganadora en la categoría de Mejor Película animada. El premio no podían entregarlos otros sino Buzz y Woody. La producción de Disney Pixar le arrebató el premio a bellas producciones como The boy and the world, Anomalisa y El recuerdo de Marnie.

Misión rescate (que tenía siete nominaciones), Carol (seis) y el episodio 7 de Star Wars (cinco) se fueron con las manos vacías, al igual que Brooklyn, Sicario y Steve Jobs, entre otras.

Dolby Theatre se puso de pie al momento en el que se anunció al ganador en la categoría de Mejor Música: Ennio Morricone, que a los 87 años obtuvo su primer galardón por Los 8 más odiados de Quentin Tarantino. El músico italiano ya había recibido un Oscar honorífico en 2007.

Una de las cuestiones más extrañas durante la entrega, fue la mordaz y punzante conducción de Chris Rock -muy superior a la que había tenido en 2005- estuvo prácticamente monopolizada por la polémica por la falta de diversidad en Hollywood y el hecho de que no hubiese candidatos afroamericanos. Los segmentos especiales también apostaron al tema con un tono paródico. Para completar una noche de denuncias, el vicepresidente Joe Biden también hizo un alegato contra los abusos sexuales (en este caso en el ámbito de las universidades) antes de que Lady Gaga cantara “Til It Happens to You”, mientras que Sam Smith habló en favor de los derechos de los homosexuales.

Al final de la noche, Spotlight fue la “gran” ganadora de la noche, sin embargo se habla de una gran ambigüedad del premio, ya que bien pudo haberse repartido entre El Renacido Mad Max: Fury Road; a pesar de todo, McCarthy, director de la cinta manifestó durante su discurso que Spotlight “dio voz” a los supervivientes de aquellos abusos y señaló que el Oscar servirá para “amplificar” ese mensaje.

Por su parte, las productoras Nicole Rocklin y Blye Pagon Faust afirmaron que la película no estaría en estos premios si no hubiera sido “por los heroicos esfuerzos” de los periodistas de investigación en los que está basada la película. Da la casualidad que Mike Rezendes, uno de los periodistas que trabajaron en el caso y al que da vida Mark Ruffallo en la ficción, estaba presente en la gala.

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