Son prácticamente programas piloto y todavía queda mucho para llegar a esa urbe que imaginamos con todos sus sistemas conectados pero que harán que sea mucho más eficiente .

Las ciudades conectadas son ya una realidad. Poco a poco vamos viendo cómo los diferentes sistemas de nuestras urbes van siendo conectando a la nube. Desde el alumbrado, a las cámaras de seguridad o los propios automóviles. Al final, todo quedará totalmente enlazado a la red.

Carlos Delso, director Comercial de Empresas de Huawei, nos cuenta su experiencia con los proyectos que han comenzado a realizar junto a Vodafone, Orange o Telefónica en Madrid. El objetivo es que las ciudades estén cada vez más conectadas y sean, así, más eficientes. Son prácticamente programas piloto y todavía queda mucho para llegar a esa ciudad que imaginamos con todos sus sistemas conectados.

En Rivas Vaciamadrid, por ejemplo, Huawei ha instalado una evolución de una red tetra, la red de comunicaciones críticas, utilizada por la policía o los bomberos. La han migrado a una red LTE, más eficiente para situaciones de emergencia porque permite el vídeo en tiempo real o la geolocalización. Lo que antes era sólo voz, ahora es vídeo en alta velocidad y geolocalizado.

Al grabar un acto de delincuencia y guardarlo directamente en la nube, ya no es posible borrarlo al mismo tiempo que es accesible a todo el cuerpo de policía, con todas las ventajas que ello conlleva. «El problema radica en la frecuencia. Hablamos de concesiones antiguas de radio y sigue siendo un espectro caro», comenta Carlos Delso. «La necesidad existe -continua-, ya que en las redes de comunicación crítica siempre se ha invertido porque es necesario. Los servicios de seguridad, que son esenciales, serán los primeros en cambiar. Pero sólo es el comienzo, una parte de esa ciudad conectada».

«Todavía hay muchas cuestiones que resolver para llegar a la ciudad conectada y eficiente que todos esperamos, pero cada día estamos más cerca de ello»

Realmente, cuando hablamos de las ciudades conectadas, el gran reto se encuentra en la estandarización y que todo se pueda integrar con el resto de los componentes: desde las bombillas de las farolas, a los contadores de luz. Solamente decidir qué sensores tienen prioridad sobre el resto es un paso adelante. «No somos conscientes de la cantidad de dispositivos que se conectarán en los próximos años. Tendremos millones de dispositivos enviando información. Nos encontramos en los comienzos de la ciudad conectada, pero no sabemos, ni de lejos, a donde va llegar», apunta el experto.

La banda estrecha es otro de esos protocolos que todavía no está estandarizado, con muchas ventajas, como el reducido consumo de energía. Por ejemplo, un sensor de aparcamiento puede durar hasta 10 años sin necesitad de cambiar la red o instalar nuevas infraestructuras. Así, se acabaría el hecho de tener que buscar aparcamiento y los conductores irían directamente al espacio libre que se les ha asignado.

Además, la banda estrecha permitirá fabricar dispositivos baratos, como válvulas de agua, que se podrán abrir y cerrar remotamente. Igualmente, se podrá realizar un seguimiento de mascotas, personas mayores, niños, conectados… «Nos vamos a encontrar con nuevas posibilidades»

Carlos Delso afirma cómo el ahorro energético, las multas y el parking llegarán primero porque son rentables por sí solos y se financian a sí mismos. Si una ciudad llega a la eficiencia energética, como en la iluminación nocturna, los números salen por sí solos para cualquier ayuntamiento. En otros sistemas, sin embargo, es más complicado porque no tienen retorno económico inmediato. «Todavía hay muchas cuestiones que resolver para llegar a la ciudad conectada y eficiente que todos esperamos, pero cada día estamos más cerca de ello», asegura.

 

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