Si algo ha logrado Dreamworks a diferencia de Disney/Pixar ha sido la creación de obras propias sin la necesidad del basamento literario, con sus claras excepciones como fueron las sensacionales ¿Cómo entrenar a tu dragón? El origen de los guardianes. Kung Fu Panda llegó en 2008 con una gran mezcla de acción, comedia y un profundo sentido existencial que sin duda conmovió y divirtió a muchas audiencias.

El gran problema de las productoras en general es que al darse cuenta que uno de sus productos funciona, conmueve y divierte, empieza una constante explotación del mismo al grado de malbaratarlo, aburriendo y hartando a los espectadores; el más claro ejemplo de esto sin duda es la franquicia Shrek.

Kung Fu Panda no llega a este punto, sin embargo, los realizadores ya empezaron a reciclar chistes que en la primera entrega funcionaron de manera natural y que en esta los notamos bastante forzados donde las risas se sienten muy flojas.

Visualmente, la cinta es hermosa por el ágil ritmo que le imprimen sus directores. Tan dinámico como el panda mismo. Un Diseño de Producción donde el valle logra su máximo esplendor. Colores y texturas explotan en la pantalla a través de atractivas secuencia de acción y recursos narrativos como la pantalla dividida y una tercera dimensión que satisface al más exigente espectador.

Como en los filmes previos, los realizadores utilizan distintas técnicas y estéticas de animación, como trazos en 2D para los flashbacks. En esta nueva entrega, se presenta un estilo de corte psicodélico para el mundo espiritual, donde podría destacar la manifestación gráfica del guerrero dragón.

La línea narrativa de la cinta es exactamente idéntica al de las previas: un personaje que muchos años atrás se torna malvado por alguna circunstancia, ya sean “traiciones” o “profecías” y que ahora regresa con sed de venganza. Aquí es cuando Po y los Cinco Furiosos entran en acción para salvar el valle.

En esta ocasión salen a relucir nuevos personajes de relleno que jugarán un papel importante dentro de la historia, como es el caso del padre de Po. Un panda bonachón que le muestra a su hijo el verdadero significado de ser un panda. Es aquí donde sale a relucir el verdadero trasfondo del filme.

El gran acierto de la trilogía en general es el manejo de temáticas de aceptación, autoestima y amor propio que sin duda pueden conmover tanto a chicos como a grandes, sobre todo en una época en la que buscamos de manera incansable ser reconocidos con cosas tan banales como son un like o un fav, sin darnos cuenta que el único reconocimiento que debemos de tener es de nosotros hacia nosotros.

Otro de los grandes trasfondos que maneja particularmente esta película es la relación maestro-estudiante donde no importa que tan “bárbaro” seas, siembre hay algo que se le puede aprender a las personas con las que convives, trabajas y consecuentemente creces.

La película cumple con su propósito principal que es entretener de manera superficial con chistes gastados de “pastelazo” y con una que otra nueva ocurrencia que sí harán soltar carcajadas, sin embargo vale la pena darle más de un vistazo a toda la trilogía por que si algo nos ha enseñado este panda, de gran corazón, es a amarnos y a valorarnos con nuestras cualidades, defectos y virtudes.

 

 

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