Leonardo Wilhem DiCaprio es de los actores más populares, amados y hasta menospreciado de la industria cinematográfica hollywoodense. Después de haber perdido hace dos años ante Matthew McConaughey por el filme Dallas buyers club, este año regresa más fuerte que nunca para demostrar que en esta ocasión es el máximo merecedor de la estatuilla dorada con la cinta The Revenant del tan comentado Alejandro G. Iñárritu.

Una gran polémica se ha generado desde 1994 cuando se viralizó que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas tenía cierto desprecio por el actor estadounidense ya que a pesar de haber hecho una actuación estupenda en la cinta ¿A quién ama Gilbert Grape?, no logró alcanzar la máxima estatuilla. Se habló incluso de un “berrinche” por parte del actor debido a que fue el único en no ser nominado en 1997 por su actuación en la taquillera Titanic del director James Cameron. Desde entonces su suerte se ha visto frustrada en cuatro ocasiones. Pero ¿Por qué?

La Academia tiene varios estándares de premiación hacia los actores, por ejemplo el actor Tom Hanks ganó su primer Oscar por la película Forrest Gump interpretando a un discapacitado mental. Evidentemente a DiCaprio no le funcionó en el filme ¿A quién ama Gilbert Grape?, anteriormente mencionado; con sus movimientos de dedos y gritos agudos, el joven actor construyó un personaje feliz y vulnerable, idéntico a esos que tanto ama la academia. Incluso fue en esa premiación de 1994 que Hanks ganó como mejor actor principal por Filadelfia.

Sin embargo, para la categoría de actor de reparto, donde DiCaprio competía, la Academia usó otro de sus criterios de selección favoritos: premiar un papel consagratorio. Por eso, el Oscar fue para Tommy Lee Jones en El fugitivo.

Leonardo es un actor con rasgos finos, rubio y ojos azules, por lo que, a pesar de sus increíbles actuaciones no cambia jamás su físico, sin embargo, el ser demasiado lindo para un Oscar tiene solución. Las prótesis ayudaron a las hermosas Nicole Kidman y Charlize Theron a ganar sus respectivas estatuillas como mejor actriz principal en 2003 y 2006. Matthew McConaughey hizo lo propio perdiendo 17 kilos y evitando la cama solar. Fue así como venció los prejuicios y al propio DiCaprio en 2014

Pues DiCaprio intentó la estrategia de la transformación extrema con un pésimo resultado. Su interpretación del exidrector del FBI J. Edgar Hoover, que va desde que es un veinteañero ambicioso a un poderoso septuagenario, ni siquiera mereció una nominación a los premios 2012.

En sus cuatro nominaciones, DiCaprio perdió contra actores interpretando el rol que consagraba sus carreras. Además de Jones, le pasó con Jamie Foxx (Ray), Forest Whitaker (El último rey de Escocia) y McConaughey (Dallas Buyers Club). El problema del nacido nada menos que en Hollywood es que se convirtió en una celebridad del séptimo arte con tal fluidez que no tiene un papel que sea “el” papel.

De la promesa adolescente de ¿A quién ama Gilbert Grape? pasó a ser el joven más atractivo de la industria, con roles que provocaban suspiros entre las fanáticas como Romeo y Julieta, Titanic y El hombre de la máscara de hierro. Justo cuando parecía que no podría escapar de su propio encanto, en 2002 protagonizó Pandillas de Nueva York, de Martin Scorsese, y Atrápame si puedes, de Steven Spielberg. Dos años después repitió con el ítaloamericano en El aviador y luego en Los infiltrados, la cual se estrenó en 2006 al igual que Diamante de sangre.

DiCaprio se convirtió en uno de los mejores actores de su generación así, con naturalidad. Por eso los Oscar no lo han notado ni reconocido. Es que, en definitiva, ¿por qué darle un pedazo de metal a una estrella? Realmente no lo necesita, actores como el camalónico Gary Oldman jamás se han visto reconocidos, ni siquiera el gran cinefotógrafo Roger Deakins con doce nominaciones ha alcanzado una estatuilla. A Al Pacino no se le vió remunerado hasta ya entrado en una edad mucho más madura y el veterano actor Bryan Cranston conocido por series televisivas como Malcolm el de enmedio Breaking Bad, apenas hasta este año disfruta de su primer nominación a los grandes premios.

DiCapio es un actor de categoría, puede que sea su año, puede que no… Pero lo que es cierto es que seguiremos disfrutando de actuaciones magistrales por parte del estadounidense y tarde o temprano su trabajo se verá recompensado.

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