Uno de los grandes maestros del cine de terror tuvo su lamentable deceso el pasado domingo por la noche a los 76 años víctima de cáncer cerebral, por lo que en ésta ocasión rendiré un pequeño homenaje en esta lista de sus mejores 5 películas:

5. The people under the stairs

La gente detrás de las paredes (The People Under the Stairs, 1991) es uno de los filmes menos valorados de Wes Craven. Sin embargo, este retorcido cuento de hadas para adultos es una entretenida película que mezcla terror, un humor bastante negro y unas gotas de crítica social. La idea para la película se le ocurrió a Wes Craven tras leer unos artículos sobre unos padres que encerraban a sus hijos en casa sin dejarles salir al exterior.
Con este punto de partida, Craven crea una historia que coge diversos elementos de los cuentos de hadas y los transporta a un entorno urbano: la pareja de caníbales psicópatas serían algo así como los ogros devoradores de niños, Alice (A. J. Langer), la hija prisionera, sería como la princesa encerrada en el castillo que necesita ser liberada, etc.
La gente detrás de las paredes era una película extraña para 1991. Vendida como una típica película de terror, el tono y lo bizarro del film hizo que fuera incomprendida en su momento, cuando el género estaba en plena decadencia. Los 90 se caracterizaron por películas de terror políticamente correctas, no muy sangrientas y bastante planas (generalizando a grandes rasgos, claro), lo que la hace destacar más.

4. The hills have eyes

En su empeño por escandalizar a los espectadores, Craven quiso hacer una película exageradamente explícita visualmente, cargada de una violencia casi imposible de resistir. Al final, el grado de brutalidad ofrecido fue tal que su obra fue calificada como “X”, y por tanto de exhibición exclusiva en las Salas de Cine Erótico.

Todo un clásico del cine de terror, La colina tiene ojos consta de una vitalidad típica de un director primerizo, con ganas de demostrar de lo que es capaz con una cámara. Craven logra dotar a su film de un aire casi documental, que hace que las escenas sean duras y secas, dando una fuerte patada en el estómago del espectador.

3. The Serpent and the Rainbow

La Serpiente y el Arcoiris no se basa en una novela de terror sino en la crónica de un viaje. El autor Wade Davis era especialista en etnobotánica, una rara rama científica que se dedica a investigar las mezclas medicinales utilizadas por las distintas religiones y etnias alrededor del mundo. Lo que describe en su libro eran las experiencias reales que vivió en 1985, mientras investigaba el proceso de la zombificación en Haití. Davis terminaría por descubrir los secretos del Coup Padre  (el polvo utilizado para crear zombies), formado por una mezcla de venenos como Tetrodotoxina y Datura, además de mucha magia.

Lo fascinante de La Serpiente y el Arcoiris es que todo lo que aparece en pantalla da la impresión de ser verdadero. El guión retoma de manera muy realista los escritos de Davis agregándole otros detalles para convertirlo más en una aventura con toques sobrenaturales que en un filme de horror. El espectador llega a sumergirse en un mundo desconocido y oscuro, y lo peor de todo… real.

2. Scream

Después de haber creado la gran saga de horror de los 80s, Craven promedió los 90s con la otra historia que se transformaría en leyenda. En cierta forma podría decirse también que el bueno de Craven perfeccionó la forma de contar el cuento, en este caso ayudado por el efectivo guionista Kevin Williamson (creador de la serie The Killing). Más humor que en sus películas pasadas y algunas excelentes escenas slasher, sumado ello a una secuencia inicial a la que no le sobra ni le falta nada, hicieron de Scream un trabajo distinto a todo pero con la habilidad de haber tomado elementos universales.

1. Nightmare on Elm Street

Una de las sagas paradigmáticas del terror (además de una de las más taquilleras) comenzó con este titulo perfecto en su concepción, su iconografía y su autoconsciencia de clase B. Craven, que además de dirigir, produjo y realizó el guión en el que puso su marca de autor en cada escena. Por si fuera poco, se trata de un film que se apropió de los clichés del género para reconfigurarlos y amoldarlos a Freddy Krueger, un personaje infaltable en cualquier recuento que se haga de acá a la eternidad a la hora de hablar del terror en cine.

Quizá sea un buen momento para repasar este largometraje y cualquier otra obra de Craven, atiborradas de un humor en apariencia involuntario pero puntiagudo como las garras de un psycho killer caricaturesco, ese feeling que ni Michael Myers ni Jason Voorhees pudieron lograr.

Te quedas en nuestras pesadillas Wes, Descansa en Paz!


 

 

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