Disney decidió dejar de lado las cintas con un número desmesurado e innecesario de canciones como lo hizo hace ya tres años con Frozen, incluso la contaminación del cine de super-héroes llegó hasta los estudios del ratón y nos obsequiaron una divertida 6 Grandes Héroes. Ahora, el estudio del castillo se refresca y nos regala un acercamiento a los orígenes fabulescos de Walt Disney Pictures con su quincuagésimo quinto largometraje: Zootopia. 

Los animales lograron evolucionar, abandonando definitivamente su condición salvaje, y ahora coexisten todos juntos en su propia ciudad (Zootopia), claramente repartida en diferentes zonas donde cada uno se ubica según su hábitat. Desde una tundra habitada por osos y lobos, hasta una ciudad miniatura exclusiva para los animales más pequeños.

En este contexto, nuestra simpática protagonista, la conejita Judy Hopps siempre soñó con cumplir su sueño de mudarse a la gran Zootopia y convertirse en la primera coneja policía en la historia de la ciudad. Oponiéndose a la voluntad (y los miedos) de sus padres granjeros, que pretenden que se una al negocio familiar junto a sus más de doscientos hermanos, Judy está decidida a ser la mejor oficial de su clase, más allá de las desventajas de tamaño y fuerza que la separan de sus compañeros, todos mamíferos mucho más grandes y feroces.

A pesar de su buena predisposición y al haberse graduado con honores, le asignan la tarea de repartir multas de parquímetros, pero la misteriosa desaparición de una nutria le dará la oportunidad para demostrar su carácter, perspicacia y valentía. En esta búsqueda conoce a Nick Wilde, un estafador zorro con mucha astucia, que la ayudará con el misterio del cual tienen tan sólo 48 horas para resolver.

De primera instancia, nos encontramos ante una típica historia de superación personal donde el héroe pequeño es menospreciado y de las amistades imposibles entre especies que prejuiciosamente están destinadas a matarse, sin embargo, la historia se torna en un divertido thriller policial desplazando a la típica fábula con una moraleja de por medio. Aunque claramente la comedia marca el pulso de la historia, lo policial está muy presente y se torna central con constantes guiños a otras películas como 48 horas, protagonizada por Eddie Murphy y la más evidente: El Padrino, donde Disney logra una fenomenal parodia de la boda de Sophie Corleone.

Zootopia es divertida y además esconde una trama de suspenso y conspiraciones que hay que resolver, pero también hace hincapié en temas mucho más importantes para los grandes y chicos, como la inclusión, la diversidad, la tolerancia hacia otras especies, el clásico “no todo es lo que parece” y los prejuicios que todos escondemos y debemos dejar de lado para convivir.

La relación entre Nick y Judy es fresca y logran crear una gran química y un hermoso lazo de hermandad/amistad después de no congeniar en un principio, algo muy parecido a lo que vimos por ejemplo en Ralph, el demoledor.

En cuanto a la animación, está demás decir que es impecable como siempre. Hay una infinidad de detalles a lo largo de todo el filme que vale la pena ver más de una vez: los autobuses que tienen puertas y asientos de todos los tamaños para que tanto las jirafas como los ratones tengan su propio espacio. Los smartphones de los conejos que en vez de tener ese logo de una manzanita, tienen una zanahoria. Los empleos que cada animal ocupa dependiendo de sus características.

No estamos ante una típica película de animalitos parlanchines. Zootopia reemplaza humanos por animales y los sumerge en un mundo tan fantástico como reconocible. Visualmente impecable y cargadísima de detalles imposibles de apreciar en una sola pasada, Disney deja de lado los musicales y se luce con una comedia policial con grandes personajes, equilibrando lo clásico, lo moderno y lo actual en una aventura que no pierde el ritmo ni por un minuto.


 

 

 

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